LA LITERATURA EN LA TECNOLOGÍA

Desde su nacimiento, la literatura ha estado relacionada con la tecnología pues la escritura es una tecnología que muy pronto se pone a disposición de la literatura y de su comunicación, permitiendo que ésta pueda proyectarse en el espacio y en el tiempo y haciendo posible la lectura e interpretación de las obras literarias en contextos temporal y espacialmente separados de sus contextos de producción.

La tecnología no ha dejado de estar nunca al servicio de la comunicación y al servicio de la literatura. En la comunicación literaria, la tecnología ha contribuido a que las obras literarias lleguen a más receptores, no sólo por la superación de los límites espacio-temporales de los contextos, sino también por la eliminación de obstáculos y dificultades en la obtención de algunas obras literarias, que, por estar agotadas o por ser de muy difícil localización, son leídas gracias a que se encuentran en bibliotecas o en repertorios virtuales.
"Las modernas tecnologías tienen una relación muy estrecha con la comunicación textual"(Martínez Arnaldos, 1990)

Las modernas tecnologías han permitido hacer posible unas nuevas formas de literatura, unas obras que no podrían haber sido creadas sin la ayuda de la tecnología digital. Todo ello implica nuevas posibilidades no sólo de producción literaria, sino también de interpretación literaria, además de la necesidad de una nueva reflexión sobre las funciones de mediación literaria (edición de textos, crítica literaria, comentario o transformación de las obras literarias, etc. 

Es necesario tener presente la distinción entre literatura no creada con medios digitales2 y literatura creada con medios digitales. La primera comprende la literatura escrita sin ayuda de tecnología digital y de ella forman parte tanto la literatura oral como la literatura escrita. La segunda es la creada con instrumentos proporcionados por la tecnología digital o informática. Esta distinción permite abordar la relación de esta tecnología con la literatura desde una doble perspectiva, gracias a la cual se puede estudiar nuevas formas de creación literaria, que son las que corresponden a la literatura digital, pero también nuevas formas de comunicación, análisis e interpretación de las obras literarias.

La literatura no digital no se encuentra al margen de la tecnología digital. Del mismo modo que la poesía oral no se mantuvo al margen de la tecnología que es la escritura, la cual supuso un importante apoyo para una literatura que hasta entonces no había conocido más forma de transmisión que la asociada a la oralidad y a la memoria, la tecnología digital se ha puesto al servicio de la literatura no digital. En la tecnología digital puede incluirse el libro electrónico, que en lugar de utilizar el soporte impreso utiliza el digital, si bien el soporte del libro electrónico admite distintas posibilidades de realización como formato digital del texto impreso hasta un documento complejo con enlaces internos y externos.

Es de reconocer la interesante labor de mediación que ejercen las librerías electrónicas, que permiten la obtención en plazos de tiempo relativamente breves de obras literarias difíciles de encontrar o que, por otros medios, tardarían mucho tiempo en llegar a los lectores, piénsese igualmente en la mediación de las bibliotecas virtuales, que ponen al alcance del lector interesado multitud de obras a las que se accede de manera más rápida que en las bibliotecas físicas, sin que ello quiera decir que no hay que contar con éstas, que son insustituibles en muchos aspectos.

La tecnología digital ofrece, pues, importantes contribuciones a la literatura no digital, en asuntos muy diferentes. La existencia de construcciones web (sitios y páginas web) de autores y autoras es un importante elemento para el conocimiento literario, por la agrupación de distintas obras o de informaciones sobre las mismas, así como por las posibilidades de comunicación interactiva que ponen a disposición de la bidireccionalidad, siempre necesaria, entre autores y lectores; el contacto interactivo entre lectores y autores hace posible una comunicación que ahora se produce con una rapidez e inmediatez de las que nunca antes se había podido disponer.

 La tecnología digital y la literatura no pueden dejar de estar conectadas en el mundo contemporáneo. Si la conexión entre una y otra es algo evidente e imprescindible en el caso de la literatura digital, no es menos importante la conexión entre ambas en el caso de la literatura no digital, que, actualmente, gracias al apoyo tecnológico, alcanza unas posibilidades de almacenamiento activo, de presentación, de búsqueda, de análisis y de interpretación como nunca antes había tenido.




El siguiente vídeo nos muestra como cambio la forma de leer con la llegada de la tecnología.



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